Android Jelly Bean fue presentado en 2012 como una evolución directa de Ice Cream Sandwich, con el objetivo principal de mejorar la fluidez, estabilidad y experiencia de usuario.
Introdujo el proyecto “Project Butter”, que transformó el rendimiento del sistema y la suavidad de las animaciones.
Jelly Bean marcó un salto en la experiencia de uso al centrarse en la velocidad, respuesta táctil y optimización del sistema.
Android Jelly Bean mejoró notablemente el rendimiento del sistema mediante optimizaciones gráficas y mejor gestión de procesos.
El sistema logró una experiencia más fluida, estable y rápida incluso en dispositivos con hardware limitado.
Jelly Bean mejoró la velocidad de captura y la experiencia multimedia, ofreciendo mayor estabilidad y calidad en audio y video.
Se fortaleció la integración con los servicios de Google y la conectividad entre dispositivos.
Jelly Bean incorporó nuevas capas de seguridad y control del sistema, fortaleciendo la protección del usuario.
Jelly Bean consolidó la madurez de Android al ofrecer una experiencia más fluida, estable y optimizada. Fue una de las versiones más adoptadas y ayudó a fortalecer la posición de Android como el sistema operativo móvil más utilizado del mundo.